viernes, 22 de enero de 2010

Pequeña aportación a Haití


El otro día me enteré por una amiga que trabaja para el Concello de Pontevedra, de que se estaba recaudando dinero para ayudar en las labores humanitarias en Haití. Tras el bombardeo mediático y el malestar general creado por la situación en este país, arrasado por un terremoto, el cuerpo me pedía hacer algo.
Lo comentamos los técnicos del club y acordamos que en el plazo de una semana haríamos una pequeña colecta in situ, en el tatami, para poder aportar nuestro granito de arena.
Lo que más nos convenció es que la iniciativa del Excelentísimo Concello de Pontevedra, colaboraba con Cruz Roja Internacional para este hecho, y que todo el dinero recaudado hasta hoy viernes, el Concello lo duplicaría y mediante Cruz Roja lo haría llegar a Haití, evitando las tan comentadas comisiones bancarias que suponen el peor gesto que la banca puede hacer ante un hecho de este calibre, VERGONZOSO. Sabemos que toda ayuda es poca, pero algo había que hacer.
Esta mañana, nos reunimos Fran y yo, abrimos la lata de la hucha y juntamos el dinero, para dirigirnos posteriormente a la Casa Azul y hacer la aportación del Judo Club Pontevedra.
Quería personalmente y en nombre de mis compañeros agradeceros el esfuerzo realizado a los que aportasteis dinero para esta causa, ya que creemos que la situación económica no es la mejor, pero aún así, siempre nos queda un huequecillo en el fondo del bolsillo para la generosidad en plena cuesta de enero.
Eternamente agradecido a vosotros.
Quisiera elevar mis agradecimientos también a los responsables del Concello, por tener esta iniciativa y permitirnos participar en ella, este gesto les honra y les humaniza y nosotros encantados de poder colaborar.
Gracias a todos.

elo

domingo, 10 de enero de 2010

Un día en el balneario


El pasado día martes 5 nos fuimos a las Termas de Cuntis a relajarnos después de una dura temporada de entrenamiento, risas, leves lesiones (también con risas) y con ganas de empezar a entrenar nada más se acaben las vacaciones.
La hora planeada para entrar todos juntos fue las 15:45, si la memoria no me falla, y luego cada uno se fue en cuanto se sintió lo suficientemente arrugado para colarse en una tienda de frutos secos (a mí, las arrugas de los dedos provocadas por el agua, me duraron casi un día y medio). Cada uno de los que fue podrá contar mejor que yo cómo se lo pasó, pero supongo (por las caras de todos) que nadie estaba descontento y todos estaban completamente (si es que casi dormido, uno puede decir completamente) entregados a la relajación extrema propia de un estado de "meditación" alto.


La gente fue entrando en el agua centrándose en las sensaciones, intentando despejar la mente y despojarse del cansancio de toda una temporada. Es muy difícil describir las sensaciones que cada uno acumulaba en su cabeza, sin contar el hecho de que cada uno tendría las suyas. No voy a deciros cual Bécquer que las gotas saltaban en el aire y destellaban con una gama infinita de colores, pero el agua estaba deliciosa (a pesar de que nadie, por su propia voluntad, la bebió. Igual alguien lo metió debajo del agua), la temperatura excelente y agradable en todas las partes del circuito, la sauna y el jacuzzi (o como queráis llamarlo) estaban perfectas. Sin embargo, me gustaría que el agua de la piscina de fuera estuviera más caliente dado que , de vez en cuando, las ráfagas de viento te enfriaban la cabeza un poco.


Después, los dirigentes del club (nuestros entrenadores) tuvieron la grandísima amabilidad y cortesía de invitarnos a cenar (a pesar de que no era su obligación) a los que no teníamos nada mejor que hacer y nos habíamos quedado allí. Fuimos a un restaurante y cada uno pidió lo que más le gustaba. Cuando trajeron los sagrados alimentos, y después de bendecir (mentalmente) a Eloy y a sus antepasados (a los que tantas veces hemos nombrado adjuntados de expresiones malsonantes en los entrenamientos) cada uno empezó a comer. Creo que al terminar, ninguno se encontró insatisfecho. Mientras comíamos unos charlaban con el de la otra punta de la mesa, otros con el de enfrente, y cada uno de un tema distinto: las coles de Bruselas, como arreglar el país, y un largo etcétera de cosas.


Fotos: Santi

El resumen general es que nos lo pasamos bien, relajación, charla, comida (que para algunos el hambre hizo que parecieran los más exóticos y perfectos alimentos)… Una buena tarde sin duda, bien aprovechada con los amigos y personas con las que compartimos una misma afición: El Judo.

Yago