miércoles, 31 de julio de 2013

Se cierra la Escuela de Judo (por este curso)

La temporada llega a su fin, llevábamos con las clases de la Escuela Deportiva Municipal de Judo - "Judo Club Pontevedra" desde el mes de octubre, y llegado el final de mayo se celebró el acto de clausura. Impartimos las últimas clases para dar paso a las vacaciones de verano y emplazando a todos los alumnos para el curso que viene.


Fue todo un placer ver culminado con éxito un curso más en el que todos los alumnos de la escuela han participado de manera activa y continua, con aprovechamiento de las clases y cumpliendo los objetivos educativos, en esta escuela que pretende formar judokas, deportistas y personas.

El jueves día 30 de mayo por la tarde, realizamos las clases de cierre, en las que estuvieron presentes alumnos y padres. La primera sesión fue la más multitudinaria, ya que padres, madres y familiares junto con alumnos y alumnas, se mezclaron y realizaron una clase conjunta de judo, divertida y en la que lo pasamos en grande.




Las dos siguientes sesiones se produjeron en un ambiente muy distendido y lúdico, en el cual se realizaron diversos juegos y tareas propuestas por el profe.



Al finalizar cada clase realizamos fotos de grupo para nuestro archivo y que quedan como recuerdo de este curso ya acabado, a su vez se repartieron unas camisetas de las Escuelas cortesía del IMD de Pontevedra y unos presentes del Club, entre ellos un diploma conmemorativo, una bolsa con nuestro logo del judo infantil y una pequeña merienda.

Una tarde más el tatami fue una fiesta y un buen momento para repasar estos 8 meses de constante trabajo y para divertirnos con los amigos y compañeros, recordando que el camino continúa a partir de la temporada que viene con más ilusión si cabe.




Un saludo muy cariñoso para todos los que hacéis posible esta escuela. Gracias por hacer ésto realidad. Disfrutad de las vacaciones, nos vemos el curso que viene.

Los profes:
Fran, Fon y Eloy.

GALERIA DE FOTOS
Fotos | edición: Elo, Fon, fran mf.

lunes, 8 de julio de 2013

Un año sin Ramón

Hoy hace exactamente un año, pasaba un minuto de las 7 de la tarde, y recibí una llamada telefónica de Fon, descolgué y saludé efusivamente como es habitual entre nosotros y en el tono de Fon percibí que algo no iba bien, pregunté y los peores augurios se confirmaban, Ramón nos había dejado.

Reconozco que como profe, como amigo, como persona y como judoka, nunca había sufrido un palo tan grande, el nudo en la garganta era de tal dimensión que fue complicado de tragar.


Creo que no hay dia que me ponga el traje de judo y me ajuste el cinto que no me acuerde al menos por unos instantes de Reimon, como comenzó a llamarle Fran cuando éste empezó a hacer judo con nosotros. En las clases siempre hay algún comentario de quienes tuvimos el enorme placer de conocerle que remite a él, un chiste, un chascarrillo, una expresión o una anécdota siempre vienen a la mente de los compañeros cuando surge. Nadie olvida sus codos, su contundencia, su fortaleza, su afán de aprender y mejorar ni ese espíritu de batallador que Ramón albergaba en su poderoso y enjuto cuerpo. 


Lo que más me llena es que el recuerdo siempre es alegre, siempre es amable y lo acompañamos con sonrisas, creo que él sigue pasándose por allí a observar y aporta fuerzas y ganas a cada randori, su espíritu nos acompaña en el tatami y a algunos de nosotros, ya nos acompaña en el dia a dia, en la forma de encarar las cosas y de reírnos de todo con esa chispa de inteligencia, de sarcasmo y de acidez.

Ramón está aquí, aunque haga un año ya de su ausencia física, yo lo extraño mucho a diario, y daría lo que fuera por verlo con su sonrisa en la puerta del tatami diciendo "¿qué?, ¿creías que no venía?"


Sé que muchos lo tenemos dentro del corazón, que nos hace sentir más humanos y que ya forma parte de nuestra historia.

Gracias por todo lo que nos has dado, por haber compartido tu genio, tu arte, tu sentido del humor y tu magnífica persona con nosotros, que somos y seremos tus amigos del pijama.


Ramón, espero no parecerte muy cursi al decir que te extraño y que te fuiste demasiado pronto, te hecho todavía demasiado de menos.

Un beso grande allá donde estés y una de esas palmadas en tu espalda que tú me dabas para saludar, de esas que te dejaban sin aliento.

Elo